jueves, 18 de junio de 2009

EL DÍA DESPUÉS DEL ANIVERSARIO

"Un proceso judicial en Colombia, sólo se vuelve a retomar cuando la presión del júbilo encarnado en tristeza de un nuevo aniversario de dicha fecha se vuelve a asomar"


Las instancias judiciales gimen, bufan, se lamentan y hacen un sin fin de condenas a un hecho que sepultó a los colombianos en lo más profundo de la amargura. Decenas de procesos que llevan casi tres décadas de haber pasado - como el holocausto del palacio de justicia- están archivados, sin explicación, sin condenados, y envueltos en un olvido del cual para qué hablar. Sólo cada cinco años, y en menor medida cada año, cuando el descaro del recuerdo de dicho suceso se vuelve a retomar, éste aparece desesperado, eufórico, condena de palabra a los criminales, que a la vez no son tan culpables porque el día después del aniversario, con una pericia ejecutada antes de dicha fecha, la cual burló a los verdugos de la verdad, son inocentes para todo el mundo, por encima de cualquiera, así llueve, truene o relámpaguee.

El próximo 18 de agosto se conmemoran 20 años del asesinato de Luis Carlos Galán, una atroz noche, en dónde la mafia, la envidia y el deseo de muerte desgarró la imagen del estado; los pocos condenados ya están libres, y los cerebros de este crimen nunca han sido penalizados. Es inaceptable que en este país halla tanto mecanismo "artimañoso" para lograr salir victorioso de un proceso que tiene la etiqueta de culpa pegada en la cabeza de dicho acusado, y que el ganador, inocente de palabra pero culpable de acción, se chasquee tan miserablemente de quién lo eximió de tan verídica culpa. Todavía, es más inaceptable qué nuevamente la fiscalía llame a indagatoria a los ex protagonistas de esa historia, ¿por qué no lo hicieron cuando Santofimio salió "inocente"? pero como estamos ad portas de recordar la fecha de este aniversario, con un canto frenético vuelven a recordar que ese caso aún no está cerrado, y qué pasará el 19 de agosto... así será.

Juicios demasiado importantes para desmenuzar la telaraña de complicidad política en muchos de sus episodios están muertos por indiferencia, por el miedo irrazonable y por la elocuencia defensiva de muchos que se dan ímpetus de inocencia pero son más culpables que quienes dieron rienda suelta a su apetito de muerte oprimiendo el gatillo.

Hay algo curioso en todo esto: Cuando la mafia era el centro de todo acto terrorista, de toda gota de sangre que derramaba algún ser humano, Pablo Escobar, y, en menor medida, los hermanos Rodríguez Orejuela eran los únicos culpables, de eso no hay la menor duda, pero en dónde está la otra mafia, la de sus "socios", en su mayoría políticos los cuales nunca han sido judicializados. En dónde quedó la culpa de el ex presidente Ernesto Samper y de Fernando Botero -este último absuelto de toda culpa- protagonistas del llamado proceso 8.000, de Alberto Santofimio, de el ex general Maza Márquez y agentes de el D.A.S, cerebros del asesinato de Galán, de el general al mando de la retoma al palacio de justicia, Alfonso Plazas Vega, en dónde desaparecieron 10 personas y murieron otras 55.

Colombia sufre de algo llamado olvido, pues sólo nos carcome de cólera la manera cómo alguien fue dado de baja el día de su aniversario pero después de dicha fecha todo es normal, y un suceso que el día pasado nos nubló el alma, ahora ha experimentado una "metamorfosis", convirtiéndose en algo "tristemente normal". El olvido de un asesinato se ve reflejado en la ignorancia de un juicio sin sentido, y de su recuerdo sólo en cada aniversario.

sábado, 9 de mayo de 2009

¿Y DÓNDE ESTÁN LOS MUERTOS?

“La gripe porcina es una enfermedad basada en una estrategia, engendrada por le miedo y la ignorancia”

¡Qué raro! que de un momento a otro, en el mundo, aparezca un virus mortal-A H1N1- cuando todos lo países, en especial las grandes potencias mundiales, atraviesan por una crisis financiera deplorable, ¡Qué raro! que día a día las noticias anuncien más infectados del mortal virus, especialmente en Estados Unidos, y no entrevisten a ningún familiar de dicho portador, mostrando ante las cámaras la cara que representa la desdicha de algo no anunciado, ¡Qué raro! que hallan más muertos y contagiados en EEUU que en México, país de donde proviene el contagio.

La gran pregunta es ¿dónde están los muertos? Se supone que cuando una gran pandemia abraza con su infección a todo ser desafortunado de padecerla, siempre, sin duda alguna, una base de datos registra los nombres de dichas víctimas ¿dónde están esos nombres? El virus se transmite de persona a persona, de lógica los familiares de dichos infectados deberían, sería lo más razonable, estar en cuarentena por ser sospechosos de una de una enfermedad basada en una estrategia, engendrada por le miedo y la ignorancia.

Para mí la gripe porcina no es más que una pericia estudiada y creada por los grandes dominantes del ejercer humano, para olvidar, darle tregua y buscarle solución a una crisis económica que paso de ser un huracán a una simple alteración en busca de una solución desesperada.